Servir a Dios con gozo
- Carlos Valenzuela
- 17 feb
- 2 Min. de lectura
Servir a Dios es un gran privilegio lleno de muchas bendiciones, las cuales nos permiten conocerle mejor y tener una relación más íntima con Él. Nos impulsa a un constante crecimiento espiritual y a madurar por medio de Su Palabra, poniendo en práctica Sus enseñanzas.

Hemos sido llamados a servir, primeramente, a nuestra familia terrenal, y también a ser parte activa del cuerpo de Cristo.
"Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará." -Juan 12:26
Cuando servimos a Dios, le expresamos nuestro agradecimiento por habernos salvado y perdonado. El servicio a Dios es una forma de adoración.
Al servir a Dios, a nuestro prójimo y a nuestros hermanos en la fe, demostramos nuestra gratitud por todo lo que Él ha hecho en nuestra familia, nuestra congregación y en nuestro entorno social y espiritual. Servir a Dios implica un compromiso genuino de seguirle y obedecerle con todo nuestro corazón.
"En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor." -Romanos 12:11
El servicio a Dios debe realizarse con pasión y entrega total, con un corazón dispuesto, impulsado por el amor y la gratitud. Él entregó todo por nosotros, por lo que debemos servirle con todas nuestras fuerzas, con los recursos que tengamos y con todo nuestro ser.
"Servid a Jehová con alegría; venid ante Su presencia con regocijo." -Salmo 100:2
Servir a Dios es reconocer plenamente Su grandeza y Su inmenso poder. Él merece ser servido, alabado y adorado en todo lugar y en todo tiempo. Nuestro servicio a Él debe ser ofrecido con humildad y reverencia ante Su santidad.
"Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano." -1 Corintios 15:58
Ningún trabajo para el Señor es en vano. A su debido tiempo veremos el fruto, lleno de bendiciones inmerecidas, pues Él nos ha dado una vida con promesas de vida eterna. Mantengamos nuestra mirada en lo alto.
"Sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís." -Colosenses 3:24
¡Amén! Dios les bendiga familia.
