top of page
Buscar

Bendita adopción

  • Foto del escritor: Joaquín Mena
    Joaquín Mena
  • 7 abr
  • 2 Min. de lectura

En el mundo de la televisión, era conocido que ciertas figuras públicas tenían exclusividad con determinada televisora a cambio de mejores beneficios que el resto de los artistas. La televisora adoptaba el mejor recurso humano con el fin de generar mayores ganancias gracias al talento y carisma del artista, es decir, un ganar-ganar por ambas partes.


ree

Si aterrizamos espiritualmente esta idea a lo que Dios ha hecho por nosotros, sin lugar a duda somos deudores. Somos prontos para hablar y hacer promesas a Dios, pero a la vuelta de la esquina nos encontramos fallándole como el pueblo de Israel en su travesía por el desierto.

"Has declarado solemnemente hoy que Jehová es tu Dios, y que andarás en sus caminos, y guardarás sus estatutos, sus mandamientos y sus decretos, y que escucharás su voz." -Deuteronomio 26:17

Cuando creemos en Su Nombre y a sus promesas, debemos proponernos ser fieles y obedientes a lo que el Señor nos manda, pues Él mismo nos ha adoptado como su exclusiva posesión, ¿puedes dimensionar la magnitud de esta promesa?

"Y Jehová ha declarado hoy que tú eres pueblo suyo, de su exclusiva posesión, como te lo ha prometido, para que guardes todos sus mandamientos; a fin de exaltarte sobre todas las naciones que hizo, para loor y fama y gloria, y para que seas un pueblo santo a Jehová tu Dios, como él ha dicho." -Deuteronomio 26:18-19

Adoptarnos a nosotros, dándonos exclusividad, es inverosímil. ¿Por qué haría algo así? Probablemente lo has escuchado de nuestro pastor: no somos un buen negocio si lo que obtiene de nosotros son corazones necios que buscan la vanagloria de este mundo, y aun profesando conocer a Dios, estamos propensos a descarriarnos como nos narra Pablo en Romanos 1:21.


Esta promesa de adopción por pura gracia, es decir, un regalo inmerecido, hay que abrazarla, porque tenemos un Padre celestial que nos ama y desea que toda nuestra manera de vivir sea una exaltación a Su Nombre, para que entre las generaciones sea conocido su regalo.


Así como nuestros hijos son un reflejo de quién y cómo somos como padres, nuestro comportamiento, conducta y escala de prioridades corona y honra a nuestro Padre Celestial. Podemos tener mucha doctrina, la cual sin duda es buena, pero sin aplicar con diligencia sus estatutos y mandamientos a toda nuestra manera de vivir, terminamos sin dar buen fruto que dé gloria a Su Nombre.


Como hijos amados que damos honor al Padre Celestial, es relevante, de acuerdo a estos versículos, que su fama y glorioso Nombre sea conocido a través de llevar vidas santas y apartadas para Él. Debe ser tal nuestro voto solemne por amarle sin reserva, que todo el que se acerque a nosotros vea evidencia de nuestra identidad: “Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre” (Mateo 26:73).

¡Dios bendiga tu vida!


ree

 
 

©2023 by Jonah Altman. Proudly created with Wix.com

bottom of page